Industria y comercio preocupados por débil demanda y escaso crédito

En el ámbito empresarial argentino, los indicadores muestran algunos movimientos interesantes. La confianza empresarial en la industria dio una ligera mejora en comparación con mayo, aunque sigue en terreno negativo. Esto significa que la mayoría de las respuestas de los empresarios son más negativas que positivas, y la situación aún es inferior a lo que se registraba un año atrás. Sin embargo, en supermercados y autoservicios mayoristas, el índice se mantuvo casi equilibrado, impulsado por perspectivas más optimistas para los meses siguientes.

La industria recuperó parte del terreno perdido

El indicador de confianza en la industria manufacturera se ubicó en -17,8% en junio, mejorando 1,8 puntos respecto a mayo, aunque aún un punto por debajo del mismo mes el año pasado. Desde el mínimo de septiembre del año pasado, este indicador ha recuperado 5,4 puntos.

La principal preocupación para los empresarios está en la falta de pedidos. Un 49,7% de las empresas considera que sus ventas están por debajo de lo normal, mientras que solo el 2,7% siente que están por encima. Además, el 52,1% de las compañías señala que la débil demanda interna es el mayor obstáculo para aumentar la producción.

Sumado a esto, se observa un deterioro en la situación financiera de las empresas. El balance general de las compañías fue de -23%, y el acceso al crédito también se sintió con un -21,1%. A pesar de esto, hubo una ligera mejora en comparación con los mínimos del segundo semestre de 2025.

Una buena noticia es que los stocks de productos terminados están en terreno positivo, con un balance de 3,3%. Esto no necesariamente indica una sobreproducción, sino más bien que las empresas están ajustando su producción a una demanda aún débil.

De cara a los próximos trimestre, las perspectivas lucen un poco más optimistas. Se espera una recuperación parcial en la producción y las exportaciones son el único aspecto que muestra una expectativa positiva.

Por otro lado, no se han vislumbrado mejoras en el mercado laboral. A pesar de que las empresas anticipan cierta estabilización en su producción, no creen que esto sea suficiente para aumentar la contratación.

Además, un 30,8% de las empresas prevé subir sus precios de venta, aunque esto es menos que lo observado a principios de año. El 61% estima que mantendrá los precios estables, lo que sugiere una moderación en la inflación dentro del sector.

Los supermercados esperan una mejora que todavía no se refleja en la actividad

En el sector de supermercados y autoservicios, el indicador de confianza empresarial se posicionó en -0,4%, casi equilibrado, lo cual representa una mejora desde los mínimos de comienzos de 2026. Sin embargo, este leve aumento se debe más a las expectativas que a una mejora real en la situación del sector.

El balance actual del comercio fue de -20,5%, representando el peor registro desde 2024. La situación financiera, por su parte, fue de -13,3%, cerca de lo más bajo registrado desde 2020.

El acceso al crédito sigue representando una gran limitación, con un balance de -26,5%, el más negativo entre las variables analizadas. Solo 2,4% de las empresas considera que las condiciones de financiamiento son favorables.

La demanda es mencionada nuevamente como la principal traba, y en este caso, un 61,4% de las empresas identificó este factor como el mayor limitante para su actividad, superior al 58,7% de hace tres meses.

Los costos laborales y financieros también están en aumento. El costo del financiamiento subió de 6,7% a 9,6% en un trimestre, representando el mayor crecimiento entre los factores analizados.

A pesar de estos desafíos, las perspectivas comerciales para los próximos tres meses son positivas. El balance proyectado alcanzó 9,6%, con un 16,9% de las empresas anticipando una mejora en su situación mientras que solo un 7,2% espera un empeoramiento.

Sin embargo, este optimismo aún no se traduce en decisiones concretas. Solo 1,2% de las empresas planea aumentar los pedidos a proveedores, mientras que un 13,3% espera reducirlos. Esto indica que, aunque las empresas prevén mejores ventas, no están listas para incrementar las compras o los inventarios.

En cuanto al empleo, la expectativa es de -13,3%. Además, 53% de las empresas prevé aumentar sus precios de venta, superando el 49,4% que lo hizo en junio, lo que refleja una presión mayor en el canal comercial comparado con la industria.

Una recuperación todavía limitada

En línea general, los informes indican que hay una mejora en las expectativas, aunque esas bases son frágiles. La industria empieza a recuperarse desde niveles bajos, pero aún enfrenta problemas de pedidos y no espera mayores avances en el empleo.

Por su parte, los supermercados están a la espera de una recuperación en sus ventas, pero la debilidad de la demanda, la situación financiera complicada y la caída en los pedidos a proveedores sugieren que ese optimism aún no se traduce en una verdadera mejora en la actividad.

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